4.25.2013

Lykkelig

La luz que se escurre entre las hojas de los árboles dibuja un mar de sombras y contrastes sobre el suelo húmedo, como si cardúmenes interminables bailaran por debajo de la superficie y ese baile de luces dibujara lo que se siente en cada paso descalzo sobre el pasto. El aroma fresco del rocío se enreda en el espíritu alegre y sonriente, una sensación envolvente, cada segundo efímero se vuelve parte del infinito placer de la eternidad. El viento susurra nubes del otro lado del mar. Transportarse en el aliento de un diente de león, flotando sin prisa por los ríos de luz, interactuando con cada roce de energía durante el viaje. Ligero y hermoso.

Una gota, cae, vuela, vuela, vuela, vuela... un recorrido sin igual desde la gran boca de la cascada hasta el fondo profundo. Al fin un sonido imperceptible se entrega al contaco suave del reencuentro. Nadan gotas, peces y cuerpos desnudos. Todos se mueven, se llevan, son causa y efecto de ellos mismos; pero nadie lo disfruta como ellos, dos amantes que se encontraron en ese paraiso tan lejano de sus orígenes. Cada tacto, de piel y de agua, de gota y pez, de caricia y lengua, es vibrantemente suyo. Las ondas los mueven sin buscarlo a la orilla tranquila, al lecho virgen de su mundo. Pupilas dilatadas, pezones erectos, respiración agitada, poros abiertos, piel ruborizada, contracciones involunrarias. Un camino sinuoso de besos decendentes, desde la boca hasta la base del vientre, manos traviesas, la lengua continúa el camino que dejaron los labios, apenas tocando la piel que recorre. Cambia la textura y el sabor, la lengua se pierde en momentos y regresa a un clítoris exitado. Los sonidos del la cascada y el viento ya son un eco que acompaña los gemidos y suspiros...

Así se pierde la ilusión del tiempo, así feliz.

3.28.2013

Nxitim

Huele a eso que se crea todos los días, a esa combinación que no se puede dar con nadie más y en ningún otro lugar. El aroma colma el entorno, sutilmente pero fiel a su propósito. El aliento del momento se funde con el nuestro, intoxicándonos en su dulce recuerdo. Se vive y se sueña, se siente y se observa. Nos exita sin movernos, nos satisface sin pensarlo, nos acaricia suave y eternamente en un sopor suculento. Nada que decir, mucho que gozar...

2.26.2013

Tragodía Diástima

Todo comenzaba de una manera pacífica, Xeón se encontraba una vez mas colmándose de aquella vista tan espectacular que ofrecía el conjunto estelar 215. Ya hacía más de 6 lunas y 4 soles desde la última lluvia de estrellas, pero la energía pareciera jamás desvanecerse. 

Por otro lado, Koshka no paraba de lamentar la negativa del Consejo Espacial Superior, sobre todo por aquella razón tan vaga: “el complejo Lugenia es inalcanzable, por lo tanto la moción será desacreditada…” ; lo más triste es que Koshka no puede refutar la decisión del Consejo Superior, puesto que la única manera en que podría comprobarlo sería con el visto bueno del Consejo, y los Cónsules afirman que mientras no se pueda comprobar lo contrario: Lugenia está considerada fuera de los límites autorizados y se prohibirá cualquier intento directo de alcanzar este planeta. 

Xeón avanza con cautela, siendo tan importante, pasar desapercibido es una opción a considerar; lo inevitable: levanta una piedra del suelo, son 19 y el que posee menor armamento amenaza con granadas de vacío simultáneo; no necesita levantar la vista puesto que sabe por dónde empezar, golpea el suelo sucio y se funde entre el polvo y las sombras, los disparos no se hacen esperar, los estruendos evocan tormentas en la Luna Nueva, la piedra aparece de la nada y se incrusta en la boca del cañón antimateria, la explosión le reduce los enemigos a 4, - su mente cerrada los condena, pensaba Xeón mientras se dirigía al centro de la plaza- les permitía que lo vieran pero no por mucho tiempo, sólo lo suficiente para que lo pensaran acorralado; los Dminges seguían esperando el momento oportuno para atacar, mientras que Xeón ya continuaba su viaje hacia al Consejo Espacial Superior. 

Koshka salía del Consejo al tiempo que Xeón entraba en él, sus miradas ni siquiera se cruzaron, ignorando por completo la historia que escribirían juntos; Koshka inundada en pensamientos lejanos de aquel lugar tan cercano a su corazón; se dirigía hacia su último recurso: un mito lejano, el Reaver. Él y sólo él podría ayudarla, esto por supuesto si fuera posible a estas alturas. Koshka sabía muy bien que las respuestas estaban en Lugenia, y que sin ellas la Guerra Cósmica sería inevitable. Al llegar al complejo estelar no encontró alma, pero un viejo Dajron le habló desde el fondo de su ser, no sintió miedo y fue a su encuentro emocionada, creyendo haber encontrado a su profeta. Su desilusión casi fue total puesto que él no era Reaver y por si esto fuera poco el original había muerto. La esperanza vivió con aquellas palabras del anciano: “si esperas, conocerás a su único discípulo, necesitarás de tiempo y paciencia; pero la recompensa será generosa”. 

En el Consejo las cosas no se veían tan prometedoras. Xeón entraba a una cámara frente a Cónsules hostiles, - llegas tarde Gurú – decía un alterno, Xeón respondió con mucha calma “amigos suyos encontraron mi camino”. El Cónsul Nagrom distrajo con sutiles diligencias abusando de su lengua hábil, Xeón asintió y tomó su lugar; que pese a su ubicación inferior y centrada, resaltaba con un porte magistral. La sesión inició con un ambiente cerrado, el transcurso no fue diferente; -Me temo, Xeón, que el Emperador decidió negar el Proyecto, la eliminación de límites interestelares no se llevará a cabo-. Xeón sabía que la decisión del Emperador no residía en la consulta del Consejo, sino en la opinión de su hermano el Canciller Aluk; quien no conocía los beneficios del Proyecto, y se ocupaba por su posible ascenso al poder después de la aparentemente inevitable guerra. 

Sabiendo Xeón que lo único razonable sería darse tiempo en el Consejo poniéndolos en su contra, pregunto: ¿Cómo servir a un emperador que no escucha lo que debería y se guía en un ciego que no ve porque no quiere? -No se puede, respondió Nagrom. Entonces yo ya no puedo servirles… Lamento que su posición como Cónsules les obligue a estar equivocados, y a favor de la decisión del Emperador. 

Así con la presión de sus propias palabras Xeón volvía al conjunto estelar 215, se sorprendió al ver que el anciano no estaba solo y más aún al ver la energía que imanaba del espíritu de aquel visitante. Mi nombre es Koshka, ¿es usted discípulo del Reaver? Así es – respondió Xeón de una manera analítica-; necesito llegar a Lugenia ahí esta la respuesta que evitará la Guerra Cósmica. Llámame Xeón – respondió, algo intrigado por la visitante-. Muy bien Xeón, ayúdame por favor. Koshka -habló Xeón-, si consideramos sólo a las personas que ayudan; entonces toda persona es buena. Pero las personas no son buenas en este momento; entonces podemos sabernos solos. 

Tu negativa será el fin de la paz –puntualizó Koshka-. 

Supongamos Koshka, que te ayudo a llegar a Lugenia; no sabrás que hacer cuando estés ahí. 

Entonces – replicó Koshka-; eres como cualquier otro miembro del Consejo, temeroso de arriesgarse por un bien común. 

La plática se vio interrumpida por un rugido lejano, Xeón tomo a Koshka diciendo “te ayudaré, pero ahora tenemos que resguardarnos”. Los Dminges abordaban ya el conjunto 215. Xeón introdujo a Koshka a una cámara de digitalización virtual haciéndola desvanecer a la vista de los Dminges; esta vez el enemigo era mucho más numeroso, pero su objetivo era diferente –Xeón aguardó entre las sombras- esta vez, no lo querían a él, sino destruir su santuario; una vez logrando su objetivo los Dminges se marcharon. Xeón libera a Koshka y esta le reclama la falta de respuesta y cuestiona a Xeón por no hacer nada. 

Él no dijo más que “necesitamos tiempo, ahora tenemos un poco”; Koshka asintió sorprendida por la serenidad de Xeón. Koshka fue conducida por la mano del Gurú entre brechas y cuevas que asemejaban un laberinto antiguo. Koshka se sintió conmovida, no conocía el lugar al que habían llegado y no obstante se sentía en casa; no lo podía creer, era un Conductor de Esencia, los creía inventados en cuentos para los Jovins. Ahí está tu repuesta –puntualizó Xeón-, Koshka sabía lo que tenía que hacer, se sentó y sonrió; acto seguido Koshka se encontraba lejos de Xeón en medio de la nada, o lo que podría serlo todo… 

Xeón sabía que el tiempo comprado no sería suficiente, con esto en mente se dirigió de inmediato al Consejo Superior. Llegando allá se sorprendió con lo que encontró: El Canciller Aluk ofrecía un discurso preparando y animando al combate a los habitantes del Imperio de los 7 Soles (I7S), “Queridos hermanos de I7S, La Guerra Cósmica es un hecho y tenemos que pelear, por todo aquello que les importa: su familia, sus creencias, y sobre todo por sus ¡vidas!”. 

Xeón preguntó frente a la gente: ¿Canciller, es entonces válida una guerra evitable? La guerra es inevitable – respondió Aluk-, puesto que es el camino a un bienestar constante. 

Entonces el fin justifica los medios –replicó Xeón-, ¿qué hay acerca de todas las familias que dejarás desamparadas al perder a sus Líderes a raíz de la guerra?

Xeón, siempre has sido buen servidor del Emperador, te estima, lamentaría mucho que tus intereses confrontaran a los del I7S. 

Xeón no dijo más, satisfecho con la duda que inculcó en el pueblo Estelar; se dirigió entonces hacia el Límite Principal, donde ya se encontraban los Seres Universales listos para la guerra. Xeón intentó conversar con ellos, con la idea de otorgar más tiempo a Koshka. 

Coronel, envíe la Flota hacia el Límite Principal, con todo respeto Canciller, la Flota Estelar no está lista para el combate. Cada una de las naves está lista para pelear desde el momento en que termina su construcción – aseveró Aluk-; por lo tanto mi Flota está lista para pelear. 

Hermano prometiste hacer lo que mejor me convenía, ¿Por qué me arrestas?; dije –respondió el Canciller Aluk- que haría lo mejor para ti, pero jamás dije que estarías de acuerdo. 

El Imperio es débil, hermano –continuó el Canciller-; por lo tanto, la gente piensa que el Emperador y los Cónsules, y todos aquellos que lo componen también. 

Tras esas palabras tan desalentadoras, los Dminges escoltaron fuera de la Sala Control al Emperador Möllew. Acto seguido el ultimátum de los Seres Universales apareció en la pantalla central, el Canciller ordenó hacer caso omiso al ultimátum y mandó a todos los miembros de la Flota Estelar a ocupar sus puestos. El Canciller se perdió entre sus pensamientos de orgullo y gloria, desoyendo cualquier pensamiento ajeno. 

Möllew trataba de disuadir a sus captores: ustedes lo oyeron “el Imperio es débil,…y todos aquellos que lo componen”. Les llama débiles a ustedes una raza guerrera, Dminges libérenme... Pero los intentos fueron futiles, el Emperador fue encerrado en la Urna Magnética, donde no podía ser escuchado ni visto por nadie. 

Xeón se encontraba ya en su último intento con los Líderes Universales: “sólo les pido finalmente un pequeño favor personal, otorguen una pequeña prórroga al Canciller para recapacitar” 

Koshka se encontraba ya terminando el sacrificio, una lágrima resbaló sobre la mejilla de Xeón; el final para un principio. Todo se congeló, el tiempo y espacio se fundieron en uno solo, los Límites desaparecieron, el Universo entero se reacomodó, los Seres superiores retomaron su camino, Koshka se integró al Absoluto con una sonrisa eterna; Xeón suspiro: “Lugenia..."

12.20.2012

Kenangan


Paredes cálidas
Mentes activas
Sonrisas claras
Corazones atónitos

Sentimientos encontrados
Pasos constantes
Miradas fugaces
Besos mortales

Vidas inexplicables
Momentos eternos
Almas perdidas
Amores perfectos

5.23.2012

Beatitudinem

La belleza expuesta, la mirada profunda que no necesita más que el pestañeo del tiempo para pasear con el alma eternamente. Una sonrisa permanete que se esconde vagamente en su fugacidad efímera. La música del silencio entre dos caricias que no se tocan nunca, pero se conocen mejor que a ellas mismas. El palpitar que se manifiesta en cada rincón y se hace notar en cada roce fatal. Rompiendo las reglas de la memoria, ingnorando la moral, inagurando el futuro, obedeciendo al instinto que es más humano que animal en cuerpos que son más animales que humanos.

Sedientos. Jadiantes. Exuberantes. Plenos.
De sí. Radiantes. Unidos. Consigo.
Hambrientos. Imparables. 
De vida. Admirables
Satisfechos.

Alquimia corporal en un laboratorio experimental, se cimenta en lo conocido, se regocija en lo nuevo, culmina en implosiones, pero no termina... Sensaciones, la piel eriza y enrojecida. El sonido del viento se disfraza del ritmo danzante, el ritmo palpable, el ritmo unisono de lo que eran antes de ser. Risas con besos, besos con alegría, alegría con ella, ella con él y él, él con ella también. Insoportable e insaciable placer, la humedad y temperatura infinitos, fluidez y éxtasis. Comunicación telepática, la palma sobre el dorso, el círculo perfecto, perfecto.

Felicidad.

5.11.2012

Surullisuus

Perdido, perdido, perdido, dejavú. Perdido en el desdén de la memoria que no acompaña el sentimiento de hace un segundo. Idea trascendental que escapa a su creador y se funde en el olvido, insoportable desazón de la razón que acompaña la nostalgia de la palabra pensada, escrita, leida y olvidada.

Abarrotado en la comodidad del río que fluye, derrotado por sus virtudes, esclavo de susurros que ya no hacen eco. Se escapa a donde confía haciendo daño sin intentarlo ni desearlo, se da cuenta cuando es demasiado tarde, busca al fénix entre las cenizas que aún queman al fondo de un reloj de arena que no lleva hora, principio, ni fin...

Desnudo viendo su corazón frente a él como un recuerdo, escuchando una guitarra que nadie toca, proyectándose en una mentira. El viento corre ingnorando la rosa y los puntos cardinales del deseo. Un momento de tristeza inexplicable en una historia feliz, un sentimiento profundo que escapa la conciencia.

En la ilusión, la bella ilusión, magnífica ilusión, con la Luna invisible de testigo, me perdono... y ahora te pido perdón.

3.31.2012

Wiri

Entonces fue cuando vimos a los barbajanes saliendo del desván, hicimos la vista gorda porque en realidad no teníamos ninguna prueba de que fueran barbajanes, quizá el hecho de que sólo uno de los cinco fuera un imberbe nubló nuestro juicio...

Seguimos entre calles en las que se colaba tenuemente la luz de las farolas entre las ramas y hojas de los árboles, las jacarandas adornaban el aroma que seguía nuestros pasos. El clima era ligeramente húmedo y más bien templado, la luz de la Luna destellaba batallas interminables contra las farolas, sonriente, rebosante, blanca...

Caminábamos como buscándonos aunque nuestras manos se entrelazaran al andar, llevábamos ritmos distintos pero sincronizados, sin rumbo pero con destino fijo, nos distrajimos bajo un árbol enorme del que no conocíamos el nombre así que, después de presentarnos, le llamamos Kiliot...

Kiliot nos deleitó con grades historias que precedían todo lo que podíamos ver, nos abrazó en su corteza y dejó respirar a la Luna haciéndose cargo de las farolas. Ensordeció con su silencio al rumor de la ciudad y cobijó con aromas dulces el rastro sutil del asfalto. Nos regaló una burbuja en la ilusión del tiempo...

Una eternidad después seguimos andando y caminando, deleitados, charlando en silencio, reviviendo cómo llegamos de los barbajanes a la tertulia con aquel sabio árbol. Sin darnos cuenta ya nos econtrábamos despojándonos de la ropa y cobijándonos en los brazos de Morfeo. Fluyendo con y entregados a la corriente en el calor carnal de la habitación que sabe a hogar...

Y ésta fue una de tantas noches, ni primera ni última, memorable, disfrutable, de ecuentro, de escape, nuestra...

2.25.2012

Comme le Soleil

En el rumor de una tarde temprana en que sus nubes se dispersan de tal manera que no distingues dónde empiezan y dónde terminan los confines del cielo y las caricias del agua que las componen, se despliegan sentimientos en una tinta que no puedes tocar pero que permanece tangible por el resto de la ilusión del tiempo. Es una carta que trasciende los cuerpos que pudieran ser involucrados en este intercambio de sentires, lleva consigo un momento de nostalgia de lo que es y no de lo que fué.

Se viste de recuerdos y razones que explican de manera compleja una pregunta que jamás se preguntó, pero siempre se tenía la incertidumbre de su respuesta. En este remolino cotidiano se manifiestan verdades magníficas a las cuales los versos no pueden mas que evocar su incomparable fineza y entendimiento con el universo.

Me gustas, más que a la idea de ti; te quiero, más que a la idea de nosotros; te amo. Entiendo mi felicidad más allá de las fugaces y estrepitosas realidades de soledad compartida. Disfruto el roce de tu piel bajo mis dedos, sentir como tu piel suaviza el paso de la tierra en mis manos. Admiro la interminable fuente de respeto por el mundo entero, incluso, antes de ti. Me identifico con la musicalidad con la vives tu vida y acompañas la realidad de ritmos que juegan su papel de manera sutil. Observo extasiado tu placer por ti misma, que evade al ego y se mantiene humilde de una manera que escapa mi entendimiento personal; esa manera de darle importancia a las cosas que quizá para nadie más importa. La manera de portar esa elegancia femenina y robar de la vida una sonrisa, me parece exquisita.

La simplicidad y el humor dan un sentido hilarante de ver la vida, el impecable sentimiento de complicidad se asoma a cada instante. La vida se nos va entre sueño y sorpresas que nacieron de un capricho de chocolate. Soy feliz y aunque no eres responsable, eres parte. Sonrío al recuerdo de una playa vestida con Sol anaranjado, nubes bondadosas y aves silenciosas, reflejos amarillos en un espejo de agua que sale del mar. Ese recuerdo de una vida entera vivida en un instante efímero, con la Luna de testigo y las estrellas que se estremecen.

1.30.2012

Tålamod

En el corazón de la montaña nacen las suaves paredes de marfíl que albergan a Nären. Su tacto es cálido y su color transporta la luz del Sol y la Luna, mantienen una temperatura ideal en este santuario escondido en las entrañas de la Tierra. Aquí se forjan las ideas y se estructuran los espíritus. Éste lugar mágico sólo da lugar a un viajero cada lustro cósmico y ahora es recinto de Nären.

Aquí la tierra es fértil y amable, el viento vigoroso y sutil, el agua fresca y abundante y el fuego se manifiesta en danza y cautela. La abundancia se derrocha en cada roce de vida y está esperando a ser explotada de manera natural y fluida. Es momento de tomar decisiones que dirigirán a Nären al Mar del Universo e inevitablemente al encuentro con su destino.

La duda que carcomía su vientre ya casi se ha difuminado por completo; la incertidumbre es la misma pero luce distinta, más dócil, menos imponente. Ahora la ve como un aliado más que a un enemigo y su precencia incluso le reconforta. Tiene todo lo que necesita y a manera de despertar lento de un buen descanso lleno de sueños, así se levanta a la realidad que se le presenta.

Se dispone a entrenar y se deja llevar por las mieles que le rodean, no se distraé simplemente disfruta...

12.31.2011

Itxiera

El portal de algún sueño se manifiesta en la realidad cotidiana y su rutina elemental, el amanecer y el ocaso van marcando el ritmo en esa danza entre el Sol y la Luna. En el fluir acuoso del tiempo, en éstos momentos tan lúcidos, Morfeo es ajeno al portal. En ésta ilusión del presente empieza el viaje dentro del portal o quizá del otro lado, pero eso tiene muy poca importancia, lo verdaderamente importante es que el viaje empezó. Y lo hizo con un susurro a la vida y una caricia al olvido...

Pasan segundos que duran meses y se viven años que se esfuman en un instante, las decisiones guiaron a éste lugar mágico en donde todo puede cambiar otra vez. Se escoje actuar y resbalar suavemente entre las telas de la existencia y la incertidumbre del mañana es imperceptible ante la presencia de un romance que nació entre nubes y estrellas. Se dibuja una fuerza oculta pero tangible que acompaña cada latido ferviente y cada suspiro de aliento.

Empieza una nueva etapa y con ésta se cierra un ciclo al que ya jamás habrá retorno. Los sentimientos abruman a la lógica y se convierten en un éxtasis perpetuo, las palabras se convierten en pensamientos que jamás abandonan la lengua y los pensamientos en acciones que platican lo que el alma vibra...

11.03.2011

V

Mi cuarto tenía ventanas que daban a uno de los empedrados, del otro lado del empedrado había un guayabo. De ese guayabo tomé frutas, ramas y recuerdos. Recuerdos que me acompañaron de regreso al cuarto.

En ese cuarto escuché cánticos en sánscrito, vi manifestaciones de energía, me desperté de sueños y pesadillas. También me desperté muchas mañanas antes del amanecer, particularmente antes de clases para escabullirme fuera de casa, a la brisa de la mañana que roba el vaho de manera lenta y sublime, a el aroma de tierra húmeda y fresca.

Salía descalso, una playera y pantalón, siempre en busca del mismo destino: la caballeriza. Más que el acerrín o las herraduras oxidadas, más que el placer de salir de la casa, era la aventura y la complicidad de tomar un caballo cuando debería estar preparándome para clases.

Todos los recuerdos terminan igual, con mi mamá apurada manejando con la puerta del bocho abierta, buscándome y encontrándome con los zapatos y mi cambio de ropa listo para ir a Piolín, mi jardín de niños, mientras me cambiaba en el camino.

11.02.2011

IV

Alguna vez en la escuela, debía ser primero de primaria, recuerdo que me gustaba pedirle una moneda de esas que tenían a Sor Juana a mi papá, justo antes de bajarme del carro. Desde que la tenía en mis manos ya podía sentir el pequeño "batimovil" de plástico negro, el mismo que tenía un orificio en la parte de abajo, al abrirlo econtra dulces muy ricos que también ya podía saborear; el sabor era tan agradable para mi, que hasta tiraba a la basura el "batimovil" en cuanto vaciaba el contenido.

En esa escuela teníamos que atravesar nuestro patio, el de secundaria y hasta el de prepa para llegar a nuestras clases de computación. Recuerdo que me apenaba mucho pasar por los de prepa, las niñas me "molestaban" con mis ojos y siempre la pasaba mal. Jamás me imaginé que sus intenciones eran buenas. Lo bueno es que una vez en las computadoras, podía jugar el resto de la clase y olvidaba todo malestar.

En esa escuela, llegué a robar lo que me gustaba del almuerzo de otros compañeros mientras ellos jugaban en el primer receso. Llegué a comer tierra para demostrar que era muy muy y también exploré el "deshuesadero" de bancas y pupitres rotos y oxidados.

Fue ahí donde más tarde compraría un pollito que llevé a casa y del cual no recuerdo nada más.

11.01.2011

III

Recuerdo que nos gustaba visitar a una de nuestras amigas e ir a su casa. Su casa estaba justo al lado de la de sus papás. Su papá, que era francés, solía comer la sopa bebiendo del tazón y con las manos en la medida de lo posible, también solía sentarse con ambos pies sobre la silla: uno apoyando la planta del pie en el asiento y el otro recostando la pierna en el asiento por debajo del otro.

Siempre era igual, tocabamos a puerta de sus padres y los papás se quedaban en esa casa. Mientras mi hermana, mi amiga y yo nos metíamos a su casa de adobe que su papá había construido, él era un francés lleno de sorpresas y talentos. Esta casa estaba muy bien construida, tenía varios cuartos, baño, cocina y comedor; tenía luz y podíamos estar ahí cuanto quisieramos.

Casi todas las memorias son gratas en esa casa y con esa amiga, excepto cuando un día un alacrán la pico dentro de ella. Aunque no estaba ahí y no recuerdo la fecha, recuerdo muy bien la noche en la que sucedió. Mi papá era el único que conocíamos con jeringas y antídoto; por lo que a mitad de la noche sonó nuestra campana de manera violenta. Todos nos despertamos aceleradamente.

Así me tocó ver al francés con actitud serena y ojos preocupados cargar a nuestra amiga, su hija, vomitando y llorando al interior de la casa. En la sala mi papá ya tenía todo listo y la inyectó sin mayor problema.

Depués de ahí la memoria es difusa, pero recuerdo que lo que siguió fue calma y que algunos días después estaríamos jugagando en esa casa de adobe como si nunca hubiera pasado nada.

10.31.2011

Peace

I don't have a religion or base belief system but I will still try to portray my basics in the topic and contribute to the conversation. In a nut shell I believe in all existing faiths but not in religion, do not practice any faith in specific but have taken great learning from passages and quotes from all religions and prophets, from Bahais to Catholics, from Taos to Muslims, from Atheists to Agnostics, from Mayans to Sufi's, etc...

I believe that we are one, but not the same. I believe that we are all energy, the same energy, humans, animals, planets, things, etc. I picture all that energy like a floating ocean, we are all but one drop, take me out (a drop) and nothing happens to the ocean, but take them all? nothing remains.... I believe that we all play a role, that does not oppose, I believe that there must be unity in diversity, embracing the differences to understand how they seek the same thing.

Imagine that we all like ice cream, why would we have to settle for vanilla or chocolate? At the end we can all choose a flavor or a mix, but the result is the same. We are all eating something sweet. This is my take on peace... I've been fortunate enough to meet wonderful people with different sets of beliefs and: all of them have the same basic ground rules, all of them despite the wording or language talk about unity, peace, good and meaning.

I have not met one single person that is congruent with their prophet/religion/beliefs and does not know peace. Peace is a way of life that starts with us. When we live in peace is a magnificent and very contagious energy manifestation. On the other hand when I find people that say that believe in something but are deaf to what they pray/believe/say, I've never seen peace within them, therefore tends to build tension around them.

I'm marveled to see so much awareness on earth, everyday I feel how humanity is increasing its percentage of consciousness and how we are uniting...

10.30.2011

II

Cuando vivía en Los Guayabos una de las cosas que más me gustaban era regresar de visitar a la familia, significaba que ya había jugado por horas con mis primos, comido comida de Bita y una que otra golosina. Pero sobre todo, lo que más me gustaba, era el camino: esa sublime transformación de ciudad a bosque, de edificios disminuyendo su tamaño paulatinamente, los caminos encogiendose, el concreto a empedrado.

Disfrutaba mucho el sonido, el cambio en el aroma y mi parte favorita era el último tramo antes de entrar a Los Guayabos... Un empedrado tranquilo que marcaba el sendero de las llantas entre hiervas y pastizales que crecían entre las rocas, una gran muralla del lado derercho del camino, donde se asomaban grandes árboles que regalaban flores todo el año, a veces en las ramas, otras tantas flotando en una danza de bienvenida.

Al final de la ruta estaban los portones de madera más grandes que haya visto, los cuales resguardaban un lugar muy especial. Una vez dentro, a la izquierda estaba la caballeriza donde casi siempre estaba Martín, mi amigo y caballerango, para recibirnos. Unos momentos más adelante a la derecha estaba la casa de eventos, albercas y terraza de la comunidad.

Y finalmente, después de un leve suspiro, llegábamos a nuestro hogar.