5.11.2012

Surullisuus

Perdido, perdido, perdido, dejavú. Perdido en el desdén de la memoria que no acompaña el sentimiento de hace un segundo. Idea trascendental que escapa a su creador y se funde en el olvido, insoportable desazón de la razón que acompaña la nostalgia de la palabra pensada, escrita, leida y olvidada.

Abarrotado en la comodidad del río que fluye, derrotado por sus virtudes, esclavo de susurros que ya no hacen eco. Se escapa a donde confía haciendo daño sin intentarlo ni desearlo, se da cuenta cuando es demasiado tarde, busca al fénix entre las cenizas que aún queman al fondo de un reloj de arena que no lleva hora, principio, ni fin...

Desnudo viendo su corazón frente a él como un recuerdo, escuchando una guitarra que nadie toca, proyectándose en una mentira. El viento corre ingnorando la rosa y los puntos cardinales del deseo. Un momento de tristeza inexplicable en una historia feliz, un sentimiento profundo que escapa la conciencia.

En la ilusión, la bella ilusión, magnífica ilusión, con la Luna invisible de testigo, me perdono... y ahora te pido perdón.