10.26.2011

Pritje

Después de un viaje corto pero profundo, simple pero completo, Kcirevam se despide de sus ancestros con una sonrisa y un abrazo de corazón abierto. Sus sentidos colmados suavemente se relajan al percibir a sublime lejanía que ahora lo separa de todo y de nada. Es momento de comenzar un viaje más, uno aún más interesante y hacia lo desconocido.

El viaje empieza en su mente, mietras camina lentamente a su hogar. Kcirevam aprecia el amanecer rosado que ilumina con delicadeza el horizonte, lo siente, lo vive; pero no deja de lado sus pensamientos abismales. Dentro la ilusión del tiempo se percata que sin esfuerzo ya está en casa, sentado, desnudo, cómodo, sereno. Los pensamientos e ideas crecen, culminan, mueren, se contradicen y se hace hacen cómplices. El entorno es realidad aparte, su vista ve imágenes que no están en el cuarto, su oido percibe vibraciones que existen en otro mundo, su olfato se deleita con fragancias exquisitas de otras tierras, su tacto es imune al entorno como si una burbuja de agua cálida le cubriera y su gusto sabe a libertad.

La noche cobija lentamente al atardecer y Kcirevam ya ha viajado varias Lunas, regresa a su entorno físico y empieza otro trayecto más. Esta vez con los sentidos del alma y no del cuerpo. Se permite fluir en estas sensaciones y sentimientos, que lo transportan a un estado de autentica felicidad. El absoluto se manifiesta.

Kcirevam se entrega a Morfeo. Morfeo permite que su cuerpo descanse, pero lo lleva a un viaje aún más lejano. El subconciente se manifiesta en la conciencia y se fusionan ante Kcirevam.

Por fin abrió los ojos y sus párpados siguen cerrados, aún duerme pero Kcirevam puede ver.

Un nuevo sol se percibe diferente, Kcirevam tiene respuestas que no buscaba, traza rutas que no le importan, camina un camino que yace desde hace mil eras pero pisa sus propios pasos. Bebe directamente del río y la cascada, camina sobre piedras y hierbas, flota con el viento y se refugia en la montaña.

La marea del viento se dibuja sin distinción sobre agua y pastizales, rie y canta con la luz. Dichas melodías acompañan a Kcirevam en su último viaje de esta era. Un paso al comienzo de un final y el final de una historia.

Ha llegado el momento.