11.02.2011

IV

Alguna vez en la escuela, debía ser primero de primaria, recuerdo que me gustaba pedirle una moneda de esas que tenían a Sor Juana a mi papá, justo antes de bajarme del carro. Desde que la tenía en mis manos ya podía sentir el pequeño "batimovil" de plástico negro, el mismo que tenía un orificio en la parte de abajo, al abrirlo econtra dulces muy ricos que también ya podía saborear; el sabor era tan agradable para mi, que hasta tiraba a la basura el "batimovil" en cuanto vaciaba el contenido.

En esa escuela teníamos que atravesar nuestro patio, el de secundaria y hasta el de prepa para llegar a nuestras clases de computación. Recuerdo que me apenaba mucho pasar por los de prepa, las niñas me "molestaban" con mis ojos y siempre la pasaba mal. Jamás me imaginé que sus intenciones eran buenas. Lo bueno es que una vez en las computadoras, podía jugar el resto de la clase y olvidaba todo malestar.

En esa escuela, llegué a robar lo que me gustaba del almuerzo de otros compañeros mientras ellos jugaban en el primer receso. Llegué a comer tierra para demostrar que era muy muy y también exploré el "deshuesadero" de bancas y pupitres rotos y oxidados.

Fue ahí donde más tarde compraría un pollito que llevé a casa y del cual no recuerdo nada más.