4.22.2011

Buon

Hipnotizado por un juego alegre entre luz y sombras, los vigorosos pero tenues haces de luz penetran suavemente entre los árboles y sus hojas verdes, una vez más se dibujan en el suelo olas y música que no se oye pero se escucha. Este pequeño placer colma de vida mi ser y me transporta hacia una tierra a la que llegaré pronto pero aun no conozco. A ese lugar a ajeno al que algún día mis hijos llamaran hogar y mi pareja recordará como tierra fértil de nuestro amor.

Todo empieza en una fecha que ya conocía, unas cuantas vidas atrás quizá… el verano empezaba tarde pero sin sueño, radiante y desafiante. Entre nubes y lunas cálidas se escondía celoso el secreto de un encuentro furtivo. Dos almas que no se buscan pero se saben suyas, dos almas que sin prisa encontraron su camino con una sonrisa y una caricia. Una caricia eterna que aún en la distancia vibra en la piel, como el viento que arrastra el recuerdo del mar en su brisa. La nostalgia de cada beso es tan inmortal como su esencia.

En un arrebato el día devora el pasar de los años y en la ilusión del pasado se dibuja una vida…