7.05.2011

Reise

La humedad suave que reside en el pasto evapora lentamente ante las caricias del Sol naciente, estos rayos de luz alimentan tiernamente un rostro que despierta simultáneamente a su candor.

Antes que los párpados asomen aquellas esferas puras y llenas de vida el rostro refleja ya una sonrisa honesta e intuitiva, esos ojos de color amanecen a una vista esplendorosa e inusual. Los labios carnosos que rodean esa mágica sonrisa susurran al olvido y la piel estremecida busca la luz en cada uno de sus desnudos rincones.

Vestido de luz el cuerpo entero se levanta vigoroso, pausado pero no temeroso. Se estira, se siente, se reconoce y se manifiesta. Después de este pequeño ritual se dispara hacia el bosque, corriendo libre y ágilmente, sus pisadas son firmes pero no lastiman a su andar. El pelo largo figura como estela de cometa y se despide con sutileza de quien sea testigo de tal destreza. Entre árboles y arbustos se dibuja esa sombra veloz, es sombra y luz...

No hay destino, el aroma de agua fresca cayendo precipitadamente y el viento son los instrumentos de viaje, la Luna que se esconde al otro lado del mundo es la brújula y el mapa se dibuja detrás de cada paso hacia ningún lado. Fluyendo se encuentra con una majestuosa cascada que lo invita a jugar y él acepta. Rompe una caída de agua con un salto con el que atraviesa de el río de un lado a otro a través del chorro, regresa y encuetra una escalera natural disfrazada entre corrientes. Sube la escalera empapado de plenitud mientras el agua lo abraza. Desde lo más alto dibuja una alberca entre las rocas, el vértigo es infinitamente atractivo y su seducción intmediata, el salto es natural y la caída es rápida.

El fondo del río ahora tiene otro color nadando entre sus entrañas, éste da un matiz en movimiento que se acompaña de los peces del lugar. Bajo el claro cristalino se acerca a la superficie un dorso que sin esfuerzo refleja músculos experimentados, mientras se rompe la tensión superficial del agua surge esa misma sonrisa intuitiva pero ahora revitalizada...

El líquido fresco resbala suavemente del cuerpo nuevamente en movimiento.

El camino es largo y la vida es corta, el viaje es espléndido y las paradas también. El recorrido nos ha llevado hasta aquí y aún no es el destino. El destino es deconocido, pero el sentimiento es real...

1 comentario:

Monapolla dijo...

Bello!, se antoja el panorama, te leí gracias a Sam ;) suerte!